Los Reartes. Pueblo Patrio con aires de tradición escondido en las sierras cordobesas.

 25 de septiembre de 2022. Mi último día en el Valle de Calamuchita amaneció gris y con una tenue llovizna, ideal para conocer un pueblo cercano a sólo 20 minutos de Villa General Belgrano, un poblado tan pequeño que ni siquiera tiene terminal de ómnibus. Para quienes no lo saben soy experta en perder micros, correrlos para algunas veces alcanzarlos y otras no y en bajarme antes o después del destino y ésta vez, justamente, no fue la excepción. El colectivo pasó veloz por la calle principal. A través de la ventanilla ví pasar, cómo imágenes fugaces, las edificaciones coloniales del casco histórico mientras seguía  esperando el arribo a la inexistente terminal. Cuando me dí cuenta del error el chofer, amable como todos los cordobeses, me indicó dónde bajar para regresar al centro del pueblo bordeando la costa del río. Me encontraba en un lugar desconocido para mí , maravilloso, rodeada de naturaleza, caminando por un sendero agreste, repleto de colores y aromas de árboles autóctonos y tierra mojada por la lluvia que poco a poco fue volviéndose más copiosa. Así, disfrutando del hermoso paisaje, llegué al centro de Los Reartes, apenas tres cuadras pero que preservan intacto el testimonio de un rico pasado. 

El río Reartes nace en las Sierras Grandes, al pie del Cerro Negro y atraviesa el pueblo dividiéndolo en dos hasta perderse en el río del Medio y dando inicio al lago de Los Molinos, donde está permitida la pesca de truchas pero con devolución obligatoria. La caminata es grata, el río se escabulle entre las rocas y el único sonido es el del agua y las hojas de los árboles moviéndose con el viento.









Orígenes de la comarca 

Antes de la llegada de los españoles a éstas tierras los nativos comechingones y sanavirones habían marcado senderos y caminos que utilizaban para comunicarse y para demarcar las rutas para la cacería y la recolección. En épocas del adelantado Jerónimo Luis de Cabrera, existían tres aldeas: Ibachume, Tacama y Quinonaure. Muchos de los antiguos poblados coloniales de Córdoba se originaron de las grandes estancias que fueron sucediéndose de padres a hijos y que nacieron de las primeras mercedes de tierras entregadas desde 1573 en adelante.

 El pueblo nace a principios del Siglo XVII a partir de la estancia de Juan Iriarte, apodado "el viejo" llamada estancia de Copacabana, aguas arriba del río que hoy llamamos Los Reartes. En 1727, su hijo Francisco comienza la construcción de la casona, en donde actualmente funciona el restaurante "Lo de Acevedo". El nombre del pueblo y de toda la región surge a partir de la deformación del apellido Iriarte en Riarte y luego Reartes.

En la mencionada estancia ya existía la Capilla de la Inmaculada Concepción. Un camino pasaba por la puerta de ingreso y unía éste paraje con Potrero de Garay al Norte y con Santa Rosa al sur, integrando una red de postas que fueron recorridas por misioneros, comerciantes, arrieros, gauchos y tropas unitarias y federales. Antes de la década del 50 Los Reartes poseía una ubicación geográfica estratégica ya que la ruta que unía Córdoba y Río Cuarto pasaba por el actual vado frente al Colegio y la Iglesia. Ésta situación geográfica trajo aparejada la creación de importantes instituciones oficiales como el correo, el juzgado de paz y la llamada posta de carretas. En 1959, con la creación del embalse Los Molinos y la posterior ruta provincial número 5 la localidad quedó fuera del camino principal y perdió algunas instituciones que fueron absorbidas por la vecina Villa General Belgrano. Así fue como el pueblo quedó detenido en el tiempo.

El 25 de junio de 1867 se vendió la última parcela de la estancia pero su propietaria exceptuó de la venta la calle de la Iglesia, por lo que separó el núcleo del pueblo de la propiedad privada. Por eso, en ésa fecha se festeja su aniversario. Un año después se denominó Distrito de Los Reartes al paraje y sus alrededores.

En 2006 fue declarado Pueblo Patrio por la identidad criolla que se respira en cada uno de sus rincones.

Los Reartes en la actualidad.

Hasta la primera mitad del Siglo XX el sitio era sólo un paraje de unas pocas casas, la capilla, un almacén y la pulpería. Distante a 89 km de la capital de Córdoba, éste poblado serrano es la localidad más antigua del Valle de Calamuchita, con más de 300 años de historia. Sus calles empedradas y de tierra conservan construcciones de mediados del 1700. A lo largo de la avenida principal se ubica el casco histórico, en apenas unas pocas cuadras encontramos casonas de comienzos del Siglo XVIII y los edificios coloniales más pintorescos .














Pulpería Don Segundo Sombra

Data del año 1929. Originariamente fue un almacén .En el año 1932 el señor Adán Luján compra el rancho, lo demuele y construye el actual edificio de ladrillo para instalar un bar. Luego es vendido y se le anexa una rotisería con el nombre de "Los Reartes". Finalmente, en 1962, comienza a funcionar el Almacén de Ramos Generales, Bar y Pulpería Don Segundo Sombra de Abel Moisés y Aníbal Segundo Freytes y allí continúa, igual que hace medio siglo, con sus paredes de ladrillo pelado y sus carteles despintados.







Capilla de la Inmaculada Concepción

Su historia es un tanto peculiar. Antiguamente existía un oratorio en la estancia Copacabana, propiedad del matrimonio de Don José y María Iriarte. Con el tiempo dicho oratorio se deterioró. 

En 1815, tras una votación donde participaron habitantes de Los Reartes y de Santa Ros, se decidió levantar la Iglesia. Su edificación, una construcción de adobe crudo y techo de tejas coloniales, estuvo a cargo de los feligreses, como lo atestigua un cuadro en el ala lateral con los nombres de todos los vecinos que colaboraron económicamente en su construcción.

Contrariamente a lo esperable, la entrada de la Capilla no se halla sobre la calle principal sino que se accede a ella por un angosto pasillo frente a la pulpería Don Segundo Sombra.

Cálida en su interior, sencilla y luminosa fue declarada Patrimonio Histórico en el año 1995 y denominado "Capilla Vieja" al barrio donde funcionaba el viejo oratorio.















Gastronomía criolla.

La calle principal también cuenta con una variada oferta gastronómica criolla: empanadas, locro, estofado de cordero y otros platos típicos.

El lugar que elegí para almorzar fue justamente "Lo de Acevedo", donde funcionaba el casco principal de la estancia Copacabana. La antigua casona convertida en un acogedor restaurante cuenta con todas las características de las construcciones coloniales, como las puertas bajas para evitar las arremetidas de los malones indígenas. Buen trato y deliciosos platos, al son de zambas y chacareras interpretadas por el guitarrero local. Los almuerzos de los domingos suelen ser especiales en éste pueblito muy tranquilo y familiar. Los restaurants sacan sus mesas a la calle y en cada esquina se escuchan los acordes del infaltable "zamba para olvidar".









Senderismo y trekking


Para quienes gustan de éstas prácticas deportivas existen dos circuitos de diferente dificultad. En lo personal, luego de 4 días de ascensos y descensos a cerros, llena de moretones, raspaduras y caídas, no me animé a tanto . 

Se puede optar por el Sendero Yucac ("Escondido" en lengua comechingona) de baja dificultad, solo 1600 metros de recorrida. Si se prefiere algo mas intenso se puede optar por el Sendero Ibachum de 8 km. que desemboca en un bellísimo paisaje donde se unen el río Reartes con el del Medio para dar inicio al lago Los Molinos, una zona de playas de arena que bien valen el esfuerzo.

Como dato final, para no perder la costumbre, luego del suculento plato de ravioles acompañado de un Malbec "Las Perdices", me dispuse a esperar el colectivo que en teoría pasaría a las 14:30 hrs. por la esquina de la pulpería... pasó, sí, pero justo a mis espaldas sin que nada pueda hacer por detenerlo. Había imaginado, nuevamente de manera errónea, que bajaría por la calle principal pero no, apareció imprevistamente por la perpendicular, irrumpiendo en la quietud y el silencio de la siesta. Mucho  problema no me hice... luego de la lluvia salió un sol espectacular, como suele suceder en la zona serrana, así que las siguientes dos horas de espera a que pase el siguiente colectivo transcurrieron entre mates y caminats por las claras y ya no tan heladas aguas del río Reartes. 


Finalmente, logré subir al colectivo y me despedí de éste pueblo con aires de tradición. Sin dudas el sitio más pintoresco de ésta escapada de 5 inolvidables días. 
 A las pocas horas también  me despedía de la hermosa provincia de Córdoba, cuna de mi padre, ya haciendo planes para un pronto retorno a estos lugares que siempre me encandilan con su encanto. 



Claudia Alejandra Heredia.

Fuentes:

Garay, Francisco Alfredo ,"Historia de Los Reartes". Editorial Copiar. Marzo 2021.

Narvaja, Juana Margarita, "Los Reartes. Aportes para la comprensión de su historia". Editorial Babel. Mayo 2009. 

Comentarios

  1. Excelente nota mami, se nota a simple vista la pasión que tenes por la historia y me alegro siempre que viajas porque sé que es lo que te gusta hacer. Buena suerte con tu blogspot, te amo.

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